dilluns, 23 de març de 2009

Les depressions, una "epidèmia" actual?



Gravació de la taula rodona organitzada per l'Espai Freud a la sala d'actes de l'Ateneu Barcelonès, amb la participació de Jerónimo Erviti, Clotilde Pascual i Jordi Sala. Va moderar el debat Daniela Aparicio.





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LAS DEPRESIONES, ¿UNA EPIDEMIA ACTUAL? Presentación por Daniela Aparicio.


Texto de presentación de la mesa redonda "Les depressions, una 'epidèmia' actual?" que tuvo lugar en la sala de actos del Ateneu Barcelonès el día 13 de marzo de 2009. El acto contó con la participación de los psicoanalistas Clotilde Pacual, Jerónimo Erviti y Jordi Sala. Coordinó y moderó el debate Daniela Aparicio.



Esta Mesa invita hoy a tres psicoanalistas de diferentes orientaciones, que desde Freud en adelante han teorizado y tratado las depresiones. Los psicoanalistas no pensamos en los términos de la “epidemia” periodística, tratamos a cada sujeto uno por uno, para darle un lugar propio y devolverle la palabra.
La depresión ha existido desde siempre. De hecho en mayor o menor medida la depresión existe en todos los pacientes que vemos, es el síntoma mas frecuente, ¿Cuál es su rasgo diferencial actual y cómo actualizarla? Podemos decir que las depresiones dan cuenta de esta cara oscura de nuestra intimidad contemporánea, cuya otra cara es el ideal del éxito y de la obligada felicidad-para-todos. De hecho, la depresión es un fenómeno de la época, que representa su estado de ánimo, es la enfermedad del discurso capitalista, como la llaman algunos, que denuncia sus efectos sobre el sujeto actual.
El pronóstico de la Organización Mundial de la Salud nos advierte:“Se espera que los trastornos depresivos ocupen el segundo lugar entre las patologías responsables de la muerte y discapacidad a escala mundial, en el 2020”. Según los datos de la OMS: 121 millones de personas padecen depresión. Yo recuerdo que eso empezó hace unos 20 años, aproximadamente. O más, yo estaba en un servicio público y empezada a percatarme que se multiplicaban los diagnósticos de “depresión”, que se convertía así en un cajón de sastre . Quiero decir que teníamos que estar muy alertas al diagnóstico, poder discriminar. Tres causas fundamentales se barajaban en este fenómeno: 1- el boom de los antidepresivos. Para muchos el antidepresivo, o algún ansiolítico, se ha convertido hoy en algo parecido a un complemento vitamínico. 2- Se imponían los Manuales de diagnostico (DSMIII etc.). La histeria que era el termómetro de su época era tachada del Manual. En su lugar aparecían las depresiones y fibromialgia. Todo se aplanaba y se banalizaba. Y 3- De-presión, la presión se imponía como modo de vida. Así, nos deprimíamos todos un poco, ante la pesadumbre del mundo que nos ha tocado vivir. Y algunos tiraban la toalla. He visto, veo, pacientes que llegan hoy con la etiqueta de “depresión crónica”, cronificada por muchos años de medicación. Llegan con el pronóstico “dejad toda esperanza”, y sin embargo, vienen. Una paciente joven me contaba que para ella la depresión era como la diabetes, ella y su fármaco, de por vida. Otra persona mayor me decía hace poco, que se estaba enterrando viva…. Muchos años de silencio y de fármacos solo tienen una salida: la cronificación. Acaso podemos hablar de un denominador común, algo del depresivo que deviene un paradigma del sujeto actual globalizado, atiborrado, desvitalizado, o irresponsable, algo paranoide a veces, maltratado, todo está fuera y el sujeto deviene objeto, victima del maltrato ajeno.
Y sin embargo, o por eso mismo estamos aquí, la ética del psicoanálisis da un giro radical a la queja: lo que es queja, o coartada deviene una responsabilidad. Es lo que llamamos rectificación subjetiva.Como psicoanalistas situamos al sujeto donde le corresponde estar, en la responsabilidad que le toca asumir, para poder algún día recuperar sus recursos propios y su deseo. Imposible sustraerse a eso. La subjetivación es un principio fundamental del psicoanálisis y no ceder ante el deseo es otro principio, tan fundamental como el anterior.

El Espai Freud ha nacido con la vocación de situar el psicoanálisis en su contexto y en relación a otros discursos. Nos parecía que era hora de debatir también entre nosotros psicoanalistas, mas allá de las diferencias, para construir puentes entre orientaciones distintas del psicoanálisis y para conocer sus aportes y respuestas a la hora de tratar un mismo tema. Finalmente, somos hijos de un mismo padre, aunque sobre este pesen a veces algunas dudas. Lo que si nos reúne a todos es el psicoanálisis, una terapia no como las otras, que contempla siempre a un sujeto del inconsciente y de la palabra.

Depressió:Una epidèmia actual? Per Jordi Sala.


Text de la intervenció de Jordi Sala a la taula rodona "Les depressions, una 'epidèmia' actual? que va tenir lloc a la sala d'actes de l'Ateneu Barcelonès el 13 de març de 2009.

1. Diagnosticar
Si la crisi econòmica actual no hi posa remei, diria que la nostra societat de l’eufòria s’ha significat –i ho seguirà fent- per tenir com a principi rector dels intercanvis entre les persones, la consecució ràpida de “felicitat” com un bé de consum desitjable en tota circumstància. Aquesta sembla ser una característica central de l’economia social i de mercat. La finalitat d’obtenir sensacions, objectes i relacions gratificants, peti qui peti, es justifica en ella mateixa en una societat basada en la producció i consum de béns que prometen més i més quotes de felicitat. Major ‘quantum de satisfacció’ s’equipara a major benestar. Aquest ideal d’un ‘carpe diem’ consumista ha penetrat tant en els valors occidentals postmoderns que fins i tot trobem professionals de la salut i específicament de la salut mental que el fan seu i així ens parlen de la depressió com “d‘un lladre que et pren el plaer i la felicitat”. Vista així, la depressió és entesa com una malaltia causada per un agent extern, com a la invasió d’un cos aliè que ens ataca i que hem de combatre amb mitjans eficaços i ràpids per recuperar aquest estat suposadament natural de felicitat. L’agent extern causant, el cos aliè, aleshores ve representat pels béns que no s’obtenen, el plaer que no s’aconsegueix, la frustració del que es fa esperar. En definitiva, per “l’absència, la manca de” i el malestar que genera. D’aquí arrenquen les ‘psicopatologies de la gratificació peremptòria’ que busquen omplir el buit com sigui, en general amb activitats addictives.
La visió psicoanalítica, en canvi, concep el trajecte vital de les persones com un procés evolutiu i de maduració mental inseparable de pèrdues i dols que formen part del desenvolupament. La tristesa front a la malaltia, les limitacions, l’envelliment o la mort no té res de patològic ni necessita antidepressius. Necessita sobretot capacitat d’esperar i elaboració mental.
La psicopatologia és un terreny sempre incòmode i conflictiu pel psicoanalista. Quan ‘fem psicopatologia’ tendim a agrupar sota grans síndromes les variades manifestacions de la subjectivitat, i tractem d’encaixar la persona individual en algun d’aquests grans quadres amb el supòsit que això ens orientarà en la nostra tasca terapèutica.
Al quadre psicopatològic i als fenòmens de comportament associats els atribuïm una dinàmica intrapsíquica específica i generalitzable. I no obstant, la pràctica quotidiana ens desconcerta i qüestiona sempre aquestes agrupacions i aquests supòsits. D’una banda necessitem categoritzar, d’una altra ens interessa principalment el significat subjacent en els comportaments, descobrir les intencions inconscients en els símptomes. Aquestes variacions subjectives són úniques per cada persona i es resisteixen a la generalització.
Però, tot i aquesta contradicció implícita no podem ignorar la necessitat i la utilitat d’una bona psicopatologia. És un repte que hem de saber afrontar bé des de la nostra disciplina. Hem de poder manejar una bona psicopatologia psicoanalítica i dinàmica que tingui en compte la subjectivitat. Sinó la fem nosaltres ens trobarem havent de manejar en exclusiva la psicopatologia que fan els altres, descrita en els Manuals Estadístics de Diagnòstic (DSMs i similars).
Una depressió? O, moltes depressions? La psicoanàlisi ha ofert al llarg dels anys diferents models per explicar la depressió. A primer cop d’ull podria semblar que les visions psicoanalítiques de la depressió són tantes i tan diverses que el panorama és com un trencaclosques difícil d’encaixar. Crec, però, que es tracta de visions que poden ser integrables i complementàries.


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Las depresiones, ¿una "epidemia" actual? Por Jerónimo Erviti.



Texto de la intervención de Jerónimo Erviti en la mesa redonda "Les depressions, una 'epidèmia' actual? que tuvo lugar en la sala de actos del Ateneu Barcelonès el 13 de marzo de 2009.



La expresión “ estoy deprimido “ ha devenido un lugar común en las conversaciones grupales, y si bien no siempre ha de ser manifestación de patología depresiva, sí que suele apuntar a la presencia de alguna pérdida en cuya elaboración el sujeto hablante está implicado. Claro que estaríamos hablando del duelo común, inevitable y necesario para la consecución de la condición de sujeto del ser humano. Acompañante cierto en nuestro transitar por la vida ha llegado a conformar una suerte de dicho calderoniano: La vida es duelo y los duelos duelos son.
Pero este tipo de sufrimiento no suele ser objeto de trabajo en nuestra clínica. Quienes nos ocupan suelen ser personas presas de un padecer psíquico particular, revelador de un intenso, íntimo y dramático conflicto que puede llegar a tener efectos devastadores en quien lo padece. Ellos sí constituyen para nosotros un desafío clínico, al que para responder precisamos disponer de una teoría de la conformación del ser humano, de su desarrollo, su estructuración psíquica y funcionamiento mental, los modos de enfermamiento, su diagnosis y una teoría y una técnica para la cura.

Para empezar quiero ver las cosas desde la mirilla de lo social. Cómo hablaría un lego al opinar sobre la depresión ?. Diría tal vez que la vida es dura, que los tiempos cambian demasiado rápidamente, que las exigencias de la vida urbana, que las condiciones de inserción y especialización laboral, hablaría de cuán inabarcable es la demanda de producción del amo-patrón, cuán grande la dificultad de compaginar la vida privada y laboral, de sumarle además la precariedad económica; ¿es esto la sociedad del bienestar ? Todo ello y más hacen difíciles las condiciones de vida , que demandan un esfuerzo elaborativo emocional tan grande que se entiende que ciertas personas bajen los brazos, se rindan y no tengan fuerzas para seguir la brega que la existencia demanda.
Por supuesto, no hay nada que objetar , eso es cierto y son muchos los agentes que están interviniendo permanentemente para cambiar esas condiciones de vida que mejoren la cotidianidad y no menos los que buscan su complejización y aportan mayores exigencias si cabe a la ya sobresaturada vida común. Los opuestos en conflicto de intereses como es esperable para la óptica psicoanalítica.
A nosotros nos toca fijar la mirada en esas “ personas que se rinden “, estudiarlas, entenderlas y ayudarles a sacar fuerzas de flaqueza para retomar la vida. Qué singularidad particular hace que ciertas sujetos se depriman y otros no ?. Ahora empezamos a estar necesitados de una teoría de la estructura y funcionamiento de la mente humana, y cómo no, también de sus disfunciones, de la psicopatología.
Apuntaba unas líneas más arriba que la depresión es consecuencia de alguna pérdida, de la pérdida de un objeto real o imaginario y de una particular elaboración de esa pérdida, que ocasiona que el sujeto rebaje su consistencia, se devalúe o muera con el objeto perdido. Esta es la versión patológica.
Freud habla en Duelo y melancolía de una modalidad normal de elaborar la pérdida: el yo puede aceptar el criterio de realidad que le dice que ha perdido al objeto, va rememorando las vivencias con él, se identifica con las más benéficas y puede “matar al muerto para poder vivir” y salir enriquecido, fortalecido con nuevas identificaciones. También habla de duelos imposibles, aquellos en los que “la sombra del objeto cae sobre el yo…” aplastándolo con reproches severísimos e inacabables que le hacen sucumbir.
Hablamos, pues, de objetos y de la relación entre un sujeto y un objeto. Parece una obviedad pensar que del tipo de objeto y de la relación con el mismo dependerá la capacidad o no de elaborar adecuadamente la separación en el momento de la pérdida. Porque Freud habla de objetos distintos: no es el mismo el objeto para la descarga de sus primeras épocas que el objeto de la completud de Introducción al narcisismo o el objeto fusional de El malestar en la cultura. Como tampoco es el mismo el sujeto que los sustenta.
Freud empezó estudiando lo más accesible a la percepción, las neurosis de transferencia y se fue adentrando a partir de 1914 en las capas más profundas de la mente, conformadas en las primeras vivencias de los inicios de la vida. Para él los albores del ser se caracterizan por una relación de fusión madre – bebé , una suerte de matriz mental que viene a tomar el relevo a la matriz biológica de la gestación en el útero. Relación fundante y fundamental para el cumplimiento del primer requisito de la hominización: el investimiento libidinal del neonato por parte de la madre.

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dimarts, 17 de març de 2009

Depresión, uno de los retos de nuestra época. Por Clotilde Pascual.



Texto de la intervención de Clotilde Pascual en la mesa redonda "Les depressions, una 'epidèmia' actual? que tuvo lugar en la sala de actos del Ateneu Barcelonès el 13 de marzo de 2009.



La depresión es el diagnóstico preferido de nuestra actualidad. Los sujetos llegan a las consultas con una queja que es verdadera, pero que al mismo tiempo es un antídoto multiuso. Con esta queja el sujeto neutraliza cualquier otro síntoma al menos en un primer momento, así como la responsabilidad en lo que le ocurre. Por supuesto me estoy refiriendo a las depresiones neuróticas que no son de tipo psicótico como la melancolía en los trastornos del humor. Por ello es fundamental un diagnóstico de estructura en todos los casos. Diagnóstico que tendrá en cuenta el afecto de tristeza y de duelo por la pérdida de objeto, en el caso de una neurosis o de rechazo, es decir imposibilidad de duelo por las pérdidas, en el caso de las psicosis.

Por otro lado, en torno al aumento de este diagnóstico en los casos de neurosis, en nuestra sociedad contemporánea, podríamos pensar que también hay un “mercado” o una moda en relación a la clínica. Es decir que cuanto más se diagnostique este síndrome más sujetos dirán que lo tienen. Así ocurre con otras manifestaciones sintomáticas que se sitúan según la época a modo de “contagio” o sugestión histérica, en que el sujeto se da una identidad a partir de una afirmación en su patología.

CAUSAS

Lo fundamental, para un primer acercamiento a este tema, será tener en cuenta de que raíces surge el afecto depresivo y qué modalidad de lazo social pone en evidencia. Un lazo social que trata del goce que lleva consigo, de ese más allá del principio de placer freudiano, nombre de la pulsión de muerte.

Se puede decir de la Depresión que es la enfermedad del siglo XXI. Numerosos artículos tanto de la literatura médica y farmacéutica como aparecidos en diferentes periódicos de nuestro país lo testimonian. No voy a enumerarlos, porque seguramente ya conocen los datos, que se pueden encontrar continuamente. Recuerdo una campaña de difusión sobre la Depresión en Barcelona, de hace unos dos años llevada a cabo por Sanidad, que hacia aparecer unos carteles en paradas de autobús o situados al nivel de las farolas que se superponían con los carteles que anunciaban una obra de teatro. En ellos se decía que la población tenía que “ayudar” a los que aparecían sobre el cartel en posición de “triste figura”, no dejarles solos y aconsejarles que acudieran a un profesional que les ayudara. Me llamó la atención, porque esta forma de anunciar la depresión no tiene en cuenta la diferencia con la tristeza y que la tristeza no es siempre expresión de una enfermedad. La tristeza como la alegría es expresión de las emociones de los seres humanos a las que hay que dar un lugar en la vida anímica.
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